|
Aunque ya pasaron un par de meses y unas cuántas Consultas
Familiares más ya están hechas y procesadas,
no viene mal refrescar lo que comentábamos acerca de los
miedos, dificultades y sorpresas que nos fuimos encontrando en el
camino. Aquí van algunas partes de la síntesis que
en su momento preparó la Comisión Metodológica
de la Carta Popular; en cada ítem figuran las observaciones
que hicieron los distintos grupos de trabajo:
¿Qué nos pasó como
organizaciones?
La pregunta hacía referencia a compartir lo que significó
para nuestras entidades esto de tener que ir a consultar
a vecinos y familias de nuestro barrio, y para los encuestadores
jóvenes en particular; veamos:
Al principio nos costó mucho salir, teníamos
miedo. No sabíamos muy bien la razón, pero nos costaba
arrancar. En este sentido no se pudo cumplir con los tiempos acordados.
Una vez que empezamos a realizar la consulta nos dimos
cuenta de muchas cosas... Es como que no conocemos a nuestros
vecinos o los conocemos desde otro lugar; en general
los vecinos no conocen a las organizaciones, no saben que somos
organizaciones comunitarias; está muy bueno
es como que se abre otro mundo.
¿Qué nos pasó como
encuestadores?
Sobre el encuentro con vecinos y vecinas:
En general nos recibían bien, sobre todo
cuando conocían a los promotores. En el caso de las vecinas
y vecinos que no conocían a l@s promotor@s la encuesta
se hacía un poco larga.
Vimos que la gente tiene ganas de hablar y ser escuchada.
Pasaba que se ponían a charlar sobre temas de la vida de
todos los días y que de allí iban saliendo algunas
de las respuestas a la encuesta.
En los casos en que se generaban discusiones familiares
en torno a los temas que se proponían en la consulta, muchas
veces l@s encuestador@s oficiaban como mediador@s.
Sucedía que algún vecino nos contaba
algo y cuando íbamos a otra casa le comentábamos
lo anterior, eso generaba que la persona recordara algunos sucesos
que en primer momento no se recuerdan. En este sentido pareciera
que la consulta sirvió para activar la memoria comunitaria.
La evaluación general es que fue muy positivo
el encuentro con los otros (esto ase expresa mucho más
fuerte en l@s encuestador@s jóvenes) estuvo muy bueno
y con cara de asombro y descubrimiento fue una de
las frases más recurrentes .
Hallazgos en relación a nuestro
barrio y los vecinos y vecinas
Pudimos conocer las raíces del barrio, la
historia.
Encontramos dificultades para hacer la consulta a
todo el grupo familiar junto. Es muy difícil encontrar
a toda la familia reunida. Sin embargo cuando eso pasaba se generaban
discusiones entre las personas de diferentes edades. Eso fue muy
interesante puesto que habilitó un debate al interior de
la familia sobre temas que generalmente no se discute.
La gente es contradictoria.
Muchas veces contestan desde los medios de comunicación
masiva.
Las personas a la vez que desean un cambio, tienen
un profundo descreimiento sobre que ese cambio pueda lograrse.
Junto a lo anterior las ganas de que las cosas
cambien encontramos que persiste la dificultad en creer
que efectivamente es posible generar ese cambio deseado, existe
mucho descreimiento.
La gente no se ve como protagonista del cambio. Todavía
está muy arraigada la idea de la delegación. Quieren
un cambio pero a la vez quieren que otros lo hagan por ellos.
También apareció cierta conciencia
sobre que las cosas se cambian juntándose con otros.
Si bien lo más fuerte es el descreimiento
generalizado, también aparecieron algunas personas con
ganas de participar y juntarse. Respecto de las edades identificamos
mayor disposición a participar en los jóvenes.
Encontramos una gran desconfianza en los partidos
políticos. En general los que se acercan a los partidos
políticos es por un beneficio directo: conseguir un plan.
La mayoría de las veces que se han juntado
con otros fue por una catástrofe o una cuestión
puntual (inundaciones, una violación).
Notamos mucho miedo esto se manifestaba a la hora
de preguntar el apellido, la gente no quería darlo.
Las vecinas y los vecinos no distinguen que una guardería,
un comedor, un centro cultural es una organización comunitaria.
No las identifican como tales. El concepto de organización
comunitaria no está instalado en los vecinos y vecinas.
Tampoco identifican a las organizaciones como agentes de cambio
social.
En función de las necesidades las personas
privilegian lo más urgente, lo inmediato.
En general la información sobre el IVA (informar
a la gente acerca del porcentaje de impuesto que todos pagamos
a la hora de hacer cualquier compra doméstica 21%)
llamó mucho la atención.
Propuestas y desafíos
La Consulta Familiar moviliza mucho. ¿Qué
cosas se pueden seguir haciendo?
Es necesario que las organizaciones sostengamos el
contacto con los vecinos y vecinas en forma más sistemática:
haciendo talleres que fortalezcan la participación.
De ahora en más tenemos un fuerte desafío,
nos dimos cuenta de que existe una distancia importante entre
las vecinas, los vecinos y las organizaciones comunitarias. De
hecho no somos vistas como organizaciones comunitarias y mucho
menos como agentes de cambio.
Tenemos que pensar en profundidad como hacer para
ampliar la participación y compromiso de otras personas.
Tenemos que animarnos a profundizar la apertura hacia
la comunidad.
Sobre todo en los más jóvenes apareció
cierta demanda de formación necesitamos más
formación sobre estos temas.
Las observaciones hechas por los grupos
Se vió que era importante repartir el periódico
la Posta con anterioridad y acordar fecha y horario de entrevista.
En un 2º momento realizar la entrevista
La explicación sobre el sentido de la consulta llevaba
mucho tiempo ¿para que sirve? ¿A dónde va
a parar esta información?
Sobre la consulta el cuestionario para algun@s
era demasiado largo; para otros estaba bien así puesto
que permitía profundizar en la conversación con
las familias.
Es necesario instalar la carta públicamente pegar
los afiches, que se acompañe con una campaña de
comunicación
A l@s encuestadores les faltó información
por ejemplo en el tema de presupuestos.
|
 |
|
La realización de las Consultas Familiares significó
no pocos debates en nuestras mismas organizaciones; lo que al principio
aparecía como una tarea casi administrativa y fácil
de hacer, se volvió un verdadero desafío político.
A veces estamos muy acostumbrados a analizar, decidir y hacer, gestionar
o realizar, pero nos cuesta mucho hacernos el tiempo para escuchar.
Dedicarle energía a sistematizar lo que el otro opina, comprenderlo
y enriquecerlo con el aporte de todos. Fue, para encuestadores y
organizaciones, sentir lo que implica impulsar una construcción
más democrática en cuanto a esfuerzo y disciplina,
pero también la sensación de inmensas potencialidades
que se experimenta cuando empieza a explorarse el corazón
de nuestros vecinos y barrios.
Los resultados de las Consultas familiares muestran
que el esfuerzo no fue en vano, y que el sentido común de
nuestras comunidades va muy adelante en cuanto a sensatez y visión
integral de los problemas de todos los días. Felicitaciones
a las organizaciones y los encuestadores que impulsaron toda esta
movida. 
|